Los miedos de los padres volcados en los hijos

“Quiero ser policía nacional”, dijo Daniel a sus padres durante una comida con amigos. El chico, de quince años, quizá no supo medir bien el momento en el que estaba confesando su objetivo. Pero, ¿quién sabe medir bien cuando se tienen quince años?

“!¿Policía nacional?!”, saltó la madre, “qué sufrimiento, yo no quiero estar siempre padeciendo”.

“¿Policía nacional? No , hijo, policía local… que ganan más”, fue el veredicto de su padre.

En diez segundos, los padres de Daniel habían volcado todos sus miedos sobre su hijo. De una manera cariñosa, con todo el amor y sus mejores intenciones. Pero, inconscientemente, lo habían hecho. Su madre le trasladó el miedo a la seguridad física, y su padre el miedo a la incertidumbre económica.

Nuestros padres suelen ser nuestros primeros consejeros, las personas que más nos quieren, y que desean lo mejor para nosotros. Pero lamento comunicar, por experiencia propia, que los padres no saben de todo. Y los padres también tienen miedos, como cualquiera.

Yo me esfuerzo en ser muy consciente de los mensajes que lanzo a mis hijos, y me doy cuenta de que, en cuanto bajo la guardia, se me cuela alguna frase proveniente de mis prejuicios o ideas preconcebidas. Y esas frases, aunque los padres no les demos importancia, pueden calar y hacer daño en la mente de un/a chic@ de 15 años.

A toro pasado es muy fácil hablar, es cierto, pero… ¿qué hubiera sido lo correcto en esa situación?

“Quiero ser Policía nacional”

“¿Policía nacional? Vaya, hijo, he de confesarte que no tengo ni idea sobre cómo llega uno a convertirse en policía nacional.  Pero tengo un amigo/primo/conocido que es policía nacional, y quizás pueda informarte o darte algún consejo. He leído que ahora están luchando por equiparar sus salarios al de otros cuerpos, porque es muy bajo. Pero poco más te puedo decir.”

Si nosotros no conocemos el tema, y buscamos a alguna persona que nos de información de primera mano sobre el deseo de nuestr@ hij@, ya será esa persona la que le ponga sobre la pista de las cosas buenas y malas que tiene ser policía nacional, en este caso.

Pero si lo que hacemos en primer lugar es trasladar nuestros miedos a nuestros hijos, poco a poco les vamos cortando las alas, y muchos acaban siendo lo que los padres quieren que sean. No lo que ellos hubieran elegido. El mundo está lleno de casos así, si rascamos un poco veremos que los tenemos más cerca de lo que creemos.

Y claro que es natural preocuparse por nuestros hijos, lo antinatural sería no hacerlo. Pero ellos no tienen por qué heredar nuestros miedos, aquello que a nosotros nos preocupa y nos quita el sueño. Ya tendrán tiempo de encontrar los suyos propios, no les demos unos de segunda mano.

Como padre, hay cosas de mis hijos que cambiaría (de vez en cuando se me escapa “mejoraría”, pero ya me he dado cuenta de que es una actitud arrogante por mi parte), pero es que yo no soy ellos, ni ellos son yo. Ellos tienen su propia personalidad, sus propios gustos, y tienen que tomar sus propias decisiones. Intentaré con todas mis fuerzas estar ahí cuando me necesiten, aunque no sepan que me necesitan. Y si se caen, intentaré estar ahí para recogerles, sacudirles el polvo y empujarles de nuevo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close